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A beber que son dos días

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Con un bar por cada 88 habitantes, Santoña presenta el récord de la región y uno de los índices más elevados de toda España
La tradición del chiquiteo, consistente en alternar de bar en bar, todos los días, junto con la cuadrilla de amigos, se ha perdido un tanto en los últimos tiempos, pero menos de lo que parece. Al menos, en localidades como Santoña.
Un estudio elaborado por un ciudadano santoñés, aparejador municipal, ex alcalde y ex consejero de Obras Públicas del Gobierno de Cantabria, revela que en la villa se encuentran en funcionamiento 131 bares, lo que equivale a un establecimiento por cada 88 habitantes. Nada menos.
José Martín Solaeta, el autor del estudio, considera que obedece a una arraigada tradición marinera. Solaeta no sólo es autor de este informe, sino que ha publicado un libro en el que se refiere, mediante poemas, a todos y cada uno de los establecimientos de la villa. Su libro se titula 'La ruta de la alegría. Poema jocoso breve'.
En él se ironiza acerca de una de las costumbres más arraigadas entre los santoñeses -y entre otros habitantes de localidades marineras-, con referencias expresas para todos y cada uno de los establecimientos. Ni uno sólo ha quedado en el olvido.
Ardua investigación
En el propio libro, el autor justifica su iniciativa. «En un día de práctica de tan saludable ejercicio, surge un debate histórico entre chiquiteadores acerca de cuántos bares hay en Santoña ¿acaso cien?. Hay quien dice que ciento cuarenta. Intentando contestar o aclarar dichas dudas, el autor hace un recorrido por los bares de la villa y consecuencia de tan 'ardua investigación' da a luz este poema jocoso y breve».
Ahí aparecen los más emblemáticos, como el Buciero: «Sigue siendo el decano/ nuestro entrañable Buciero/hoy con Benjamín lo lleva/Pedrito el politiquero». La Taberna de Zatón: «De siempre frente al Casino/nos atiende el Bar Zatón/sulas y patatas bravas/sirve este gran mocetón». El Jauja: «La herencia de Don Urbano/Banito la mejoró/El Jauja es hoy con Pili/líder en restauración». O el Pachi: «Es el Pachi un gran lugar/de buen vino y mejor trato/heredero y sucesor/de Garmendia el del retrato».
Y hasta el centro parroquial aparece en el estudio, porque «y aunque parezca mentira/les digo que es la verdad/también hay un bar chiquito/en el centro parroquial».
En total, 131 establecimientos para una población de 11.574 habitantes, lo que equivale a un bar para cada 88,35 habitantes -en España cada 421 y en Cantabria cada 456-. Pero, como dice el libro a modo de conclusión: «Más no se asuste señora/este es un pueblo muy sano/a cirrosis y alcoholismo/los tratamos como hermanos/menos mal que nos protege/la Morenuca del Puerto (...) Queda demostrado amigos/ este es un pueblo soplón/sólo les digo muy en serio/beban con moderación.
José Martín Solaeta es autor del libro 'La Ruta de la Alegría', que ha publicado con el seudónimo Pepe Marsol. Es, también, un gran conocedor del fenómeno del chiquiteo.
-Usted, además de un estudioso de los bares, es un amante del chiquiteo tradicional ¿Sale todos los días?
-Por la noche. Antes salía más, pero ahora no.
-¿Cuál es su ruta?
-Este bar -La Taberna de Berto-. A mí me gustan los bares de este tipo. Vengo aquí, donde Gómez, donde Zatón. A mí me gustan los bares que no sean de plástico.
-Gustándole los bares de este tipo ¿echará en falta muchos establecimientos de antes que ya han cerrado sus puertas?
-Sí. El Bar Herrería, Las Mellizas, en la Plaza Vieja, el Bar de Santi, el de Piruco... los que tenían sabor.
-Ahora gustan más aquellos bares, se valoran más...
-Han vuelto, desde hace seis u ocho años. Por eso muchos bares que se hacen nuevos son de tipo mesón. Además, dan comida y la gente pica algo y le gusta.
-¿Por qué cree que ha habido y hay tantos bares en Santoña? ¿Por el carácter marinero?
-Sí. En todos los pueblos de la costa pasa lo mismo. Hay muchos bares. Entre Castro, Laredo y Santoña hay más que en toda Cantabria. Va con el carácter marinero: el mal tiempo y la necesidad de refugiarse.
-Tenía que ser bonito el chiquiteo antes, hace años
-Sí. Además, cuando aquello se cantaba, que es algo que se ha perdido hoy.
-De aquellos chiquiteos y aquellos cánticos surgieron los ochotes.
-Sí, eran cánticos tabeneros todos ellos.
-Habría un ambiente estupendo.
-Sí, además veías a todos, saludabas a todos. Había una relación social muy bonita. En los bares te enterabas de todo: de si había pesca o no había pesca, de cómo había quedado el Santoña... Y no había ni internet ni nada de eso.
-¿Por qué se ha ido perdiendo el chiquiteo?
- Por los médicos mucho. Por la economía no, porque la gente lo gasta en otras cosas. Igual también porque las casas han mejorado. Y lo ha salvado que desde hace veinte años para acá han entrado las mujeres. Si no, habría desaparecido. Ahora vienes a este bar un fin de semana y el cuarenta por ciento son mujeres. Lo han salvado y lo han mejorado, porque antes era bonito pero también era mucho gritar y mucho escupir. Ellas lo han hecho más bonito.
http://www.eldiariomontanes.es
 

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